Acordes de Padre Diego
Canciones de Padre Diego para tocar en guitarra, piano y ukelele. Repertorio ordenadas alfabéticamente.
Canciones de Padre Diego
- Agradezco a Dios 6
- Aunque nadie te siga 42
- Buenas nuevas pa' mi pueblo 42
- Cuando me hagas falta 9
- Dale con fé 27
- Den al Señor (sus alabanzas) 4
- Desde el corazón 14
- Diálogo con el amor 12
- El Forastero 481
- En alas de la oración 6
- Feliz la nación 8
- Gloria al uno y trino 11
- Jesús es mi música 41
- Jesús, buen amigo 20
- Joven de mi país 24
- Junto a ti 8
- Llévalo a Yahvé 33
- Madre de la confianza 652
- Me hiciste peregrino 4
- Mi Dios hoy viene 20
- Mujer Sencilla 35
- Mundo de locos 509
- No necesito saber (sólo sé) 7
- Quédate para siempre 32
- Salmo 11 - canto de la gente justa 13
- Se hace nuevo el amor 7
- Si me voy (con una sonrisa) 32
- Todo tiene su tiempo (canto de meditación) 10
- Tú eres aire, tú eres vida 21
- Un camino para dos 7
- Yo Creo 20
Biografía de Padre Diego
LA FAMILIA
El Padre Diego (Diego Cabrera Rojas) nació en el Nororiente Peruano, en un pueblo llamado Camporredondo, Amazonas que sobrevive gracias al cultivo y venta del café. Su padre era constructor civil y agricultor, su madre atendía la casa y educaba sus siete hijos. Al morir su madre fue llevado a Lima por una tía materna quien a los seis meses de su llegada a Lima, lo ingresó al Puericultorio Pérez Aranibar donde recibió atención, cuidado y una buena educación.
EN EL PUERICULTORIO
De la época del orfelinato Diego tiene buenos y malos recuerdos pero guarda mucha gratitud por quienes lo acompañaron y educaron. Los años de primaria y los dos años de media fueron épocas muy alegres y creativas por el trabajo y cariño de los hermanos y sacerdotes de los Clérigos de San Viator. Diego salió de Puericultorio a los 16 años, cuando terminó su educación secundaria especializándose en Artes Gráficas y música.
EN LA SOCIEDAD
No tenía muchas esperanzas de llegar a ser un profesional, pero sabía que era listo para sobrevivir en lo que emprendiese. Trabajó en varias imprentas como operario, empleado y luego de instructor.
Hizo su servicio militar obligatorio en la marina de guerra del Perú en los años que brotaba el terrorismo en la Sierra Peruana.
Al terminar su servicio militar, postuló e ingresó a la Universidad San Marcos para estudiar Psicología. Trabajaba de día y estudiaba de noche para titularse. Por esos años, el testimonio de fe, solidaridad y fortaleza del sacerdote Francés Jean Marie Mondet, 1922-2004 (Canónicos Regulares de la Inmaculada Concepción) le impresionó mucho y después de ocho años alejado de la fe empezó de nuevo a pensar en hacerse sacerdote.
EN EL BARRIO
Tras unos años en la Universidad se entregó a su trabajo como gráfico. Poco después consiguió un trabajo en un colegio técnico enseñando Artes Gráficas. Por influencia de algunos amigos del barrio donde vivía comenzó a participar en un grupo parroquial donde organizaba actividades para niños y jóvenes. Poco a poco se metió en el coro de la Parroquia donde tocaba guitarra y participaba en el grupo de liturgia.
EL REGRESO A LA FE
Las conversaciones con la Hermana María Mulqueeney de las Misioneras de San Columbano le ayudaron a re-descubrir y fortalecer su fe. Paralelamente recibió formación en la escuela de catequesis de la diócesis, para poder preparar a otros jóvenes para la Confirmación.
EL SEMINARISTA COLUMBANO
A los 25 años decidió que su vocación era el sacerdocio. Se unió a un grupo de 10 jóvenes que estaban discerniendo su futuro con los Misioneros de San Columbano, fundados en Irlanda y presentes en el Perú desde 1952. Le inspiró verlos trabajar entre los más pobres de la ciudad con dedicación, cariño por la gente y mucha sencillez. Los Columbanos tenían la habilidad de devolverles a la gente su dignidad y crear un ambiente de pertenencia a una familia. La manera de vivir y animar a la gente de los Misioneros Columbanos lo animó a unirse a ellos como seminarista. Dejó la universidad, sus trabajos y todos los proyectos detrás para hacerse uno de ellos.
EL MÚSICO
En el grupo parroquial de su barrio comenzó a componer sus primeras canciones influenciado por el estilo del Grupo Siembra y Gilmer Torres. Siendo seminarista funda el grupo de canto popular cristiano PachAmérica. Con ellos trabaja sus tres primeros y su primer disco compacto. Luego de algunos años deja PachAmérica y funda el Grupo Los Musukos que lo acompañaran en su tarea evangelizadora. Con ellos graba 7 CDs. Muchas de sus canciones las graba en dúo o en grupo con artistas católicos peruanos. Ahora trabaja en Los Ángeles donde continúa su ministerio de evangelización con música, ha grabado allí un disco en ritmo de reggae Sudafricano.
EL MISIONERO
Vivir y trabajar con los sacerdotes Columbanos en sus parroquias le facilitó el aprendizaje, para hacer luego lo mismo en sus trabajos misioneros. La fe le ha ayudado a comprender y encarar los problemas con mayor alegría y libertad. El vivir y experimentar la misión lo ayudó a aceptar sus propias limitaciones, a quererlas y a entregarse con mayor energía a la construcción del Reino de Justicia que el Resucitado le enseñó a buscar y construir.