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Amor Enguayabado

Simón Diaz

Marcelot 56 Simón Diaz Amor Enguayabado
Por muchas generaciones el viejo dueño de hato llanero al morir le
deja este a los hijos, y este a los hijos y este a los hijos y así
sucesivamente, veinte generaciones, hasta que llega mediados del
siglo XX, usted lo ve, que por la llegada del petróleo, el país
resuelve problemas de carreteras y muchas vías de penetración y con
ellos pues, mas escuelas, y sobre todo, liceos donde los muchachos
de los pueblos se gradúan de bachiller. En este momento, el último
de los herederos le dice a su esposa:

“Rosa Elena, ya Crisálida se graduó de bachiller y yo quiero que
usted se vaya pa’ Caracas, pa’ que ella estudie en la universidad,
por que yo no quiero que mis hijos se queden brutos como yo. Váyase,
que yo le llego allá todos los 15, y le llevo caraotas, queso,
topocho, casabe, fríjol, papelón, carne seca… Ah, y le llego yo
también”
- Con tal que no se te olvide.

Para esto, el compra un apartamento o una casita en Caracas, por los
alrededores de la Universidad Central, bien en “Los Chaguaramos”,
en “Santa Mónica”, en “Las Acacias” o en la Avenida Victoria para
que le quede cerca la universidad.

De este caso esta lleno Caracas. Cuando el viejo decide esto, rompe
los amores mas lindos en loa llanos de Venezuela, digamos,
“Romeo y Julieta” en el llano. Crisálida, de 19 años, llevaba amores
a escondido con el ordeñador del hato, Ramón Alberto, un muchacho de
26 años, buen mozo, trabajador, coleador, cantador, serenatero. Pero
ella se va para Caracas y el se queda con un “Amor Enguayabado”.

Este es el cuento de lo que ahora les canto.


Llorando se queda el monte

cuando se marchan los amos

llorando porque los montes lloran,

como llora un hombre, cuando se va quien amamos.


Ella se va con los suyos

y yo me quedo sin ella por andar de comparado.


Ella se va y no lo siente

y yo lo siento en el alma

como se siente un guayabo.


Mañana cuando se vaya

se quedara en la majada el caballito ensillao.


De llevarla a los esteros

donde nos dimos los besos que otros novios no se han dado.


Donde grabamos lo nombres

de una mujer y de un hombre

en las ramas de un guayabo.

Interludio: / / - / /


Llorando se queda el monte

cuando se marchan los amos

llorando porque los montes lloran,

como llora un hombre, cuando se va quien amamos.


No me traigas mas guarapo

ni me digas que regresas, eso tu no lo has pensado.


Otro mas que se equivoca

por creer que a uno le toca

la hija del hacendado.


Mañana si es que regresas

con un muchachito de otro, pa’ que lo enseñe a bragao.


Lo llevare a la sabana

pa’ que aprenda el buen camino y nunca el equivocao.


Y lo enseñare a quererte

pa’ que comparta conmigo

este amor enguayabao.

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