Letra
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Tanta quietud resolvió la ecuación.
Sin avisar ya no habrá erupción.
Todas las promesas
que habitaban otras mesas
las hicimos muy propensas
a caídas por sorpresa.
De todas las maneras,
las más bellas y certeras,
las pequeñas y las torpes, ayudaron.
Somos niebla de verano,
agua y viento, sin pasado.
Un suspiro, un ruido callado.
Para llegar otra vez, despegar.
Un suspiro, un ruido callado.
Es la brisa desnuda, vestida.
Tanta quietud resolvió la ecuación.