Me puso las cartas sobre la mesa,
Desde que la conocÃ,
Me dijo no creo en amores eternos,
No debes confiar en mÃ.
Mi orgullo cobarde se puso valiente,
Y quiso entrarle asÃ,
Y al verme de lado tan enamorado,
Mejor decidió partir.
Porque sabÃa,
Perfectamente que la querÃa,
Por eso se largó de mi vida,
Por eso no se quiso quedar.
Porque sabÃa,
Perfectamente que perderÃa,
Si se quedaba otro dÃa,
No iba a largarse jamás.
Le puse mis sueños sobre la mesa,
Aquella mañana gris,
Le hablé del futuro, de un tiempo seguro,
Pero no la vi feliz.
Su orgullo valiente se puso cobarde,
Y no quiso entrarle asÃ,
Y al verse asustada y tan enamorada,
Mejor decidió partir.
Porque sabÃa,
Perfectamente que la querÃa,
Por eso se largó de mi vida,
Por eso no se quiso quedar.
Porque sabÃa,
Perfectamente que perderÃa,
Si se quedaba otro dÃa,
No iba a largarse jamás.
Porque ella sabÃa,
Perfectamente que la querÃa,
Por eso se largó de mi vida,
Por eso no se quiso quedar.
Porque ella sabÃa,
Perfectamente que perderÃa,
Si se quedaba otro dÃa,
No iba a largarse jamás.