Acordes de Atahualpa Yupanqui
Canciones de Atahualpa Yupanqui para tocar en guitarra, piano y ukelele. Repertorio ordenadas alfabéticamente.
Canciones de Atahualpa Yupanqui
- A que le llaman distancia 6
- Adiós Tucuman 8
- Burruyacú 6
- Caminando 22
- Caminito del Indio 4
- Camino a los valles 21
- Campesino 38
- Canción de los horneros 26
- Canción del cañaveral 21
- Cencerro 5
- Chacarera de las piedras 18
- Chacarera del pantano 12
- Cuando duerme la guitarra 19
- Duerme Negrito 1.248
- El alazán 8
- El aromo 4
- El arriero 30
- El arriero va 6
- El cachilo dormido 7
- El niño duerme sonriendo 2.153
- El Pampino 13
- El Poeta 17
- El Promesante 5
- Eleuterio Galván 11
- En aquel tiempo 4
- En el Tolima 9
- En las aguas del Toltén 11
- Guitarra dímelo tu 22
- Hay leña que arde sin humo 10
- Huella Triste 6
- Huella, Huellita 5
- Hui jo, jo, jo 11
- Indiecito Dormido 6
- La alabanza 13
- La añera 10
- La Cerrillana 13
- La Colorada 10
- La Flecha 8
- La Humilde 18
- La lluvia y el sembrador 7
- La Montaraza 6
- La ñera 15
- La Pobrecita 14
- La Raquena 8
- La Viajerita 3.372
- La zamba perdida 14
- Le tengo rabia al silencio 2.446
- Leña Verde 18
- Los ejes de mi carreta 8.128
- Los Hermanos 28
- Luna tucumana 3.454
- Madre del monte 247
- Mi caballo perdido 865
- Mi mala estrella 863
- Mi tierra, te están cambiando 901
- Milonga del Peón de Campo 7
- Milonga del solitario 1.424
- Nada Más 2.311
- No quiero que te vayas 779
- Pa alumbrar los corazones 10
- Pelajes Entreverados 12
- Piedra y camino 3.818
- Pobrecito mi cigarro 1.122
- Preguntitas sobre Dios 11
- Recauda tus prendas 1.450
- Recuerdos del portezuelo 1.899
- Romance de la luna tucumana 4.223
- Tierra Querida 2.223
- Tu que puedes vuélvete 3
- Un caminito español 5
- Vendedor de yuyos 2.239
- Viene Clareando 29
- Zamba del grillo 2.842
Biografía de Atahualpa Yupanqui
Atahualpa Yupanqui, seudónimo de Héctor Roberto Chavero (Pergamino, Argentina; 22 de enero de 1908 - París, Francia; 23 de mayo de 1992) fue un cantautor, guitarrista y escritor argentino. Se le considera el más importante músico argentino de folclore. Sus composiciones han sido cantadas por reconocidos intérpretes, como Horacio Guarany, Jorge Cafrune, Alfredo Zitarrosa, José Larralde y Mercedes Sosa, entre muchos otros, y siguen formando parte del repertorio de innumerables artistas, en Argentina y en distintas partes del mundo.
Héctor Roberto Chavero Aramburo nació en la provincia de Buenos Aires, un día lluvioso de enero de 1908, en el paraje conocido como Campo de la Cruz, y fue registrado en Pergamino, ciudad distante a 30 km de allí, 88 km al norte de Junín y 224 km al noroeste de la ciudad de Buenos Aires. Su padre era originario de la provincia de Santiago del Estero ( Loreto), situada unos 800 km al norte, y tenía sangre quechua. Su madre era vasca.
Los primeros años de su infancia los pasó en Roca, pueblo de su provincia natal, donde su padre trabajaba en el ferrocarril.
Allí sus días transcurren entre los asombros y revelaciones que le brinda la vida rural y el maravilloso descubrimiento del mundo de la música, al que se acerca a través del canto de los paisanos y el sonido de sus guitarras: "(…) mientras a lo largo de los campos se extendía la sombra del crepúsculo, las guitarras de la pampa comenzaban su antigua brujería, tejiendo una red de emociones y recuerdos con asuntos inolvidables. Eran estilos de serenos compases, de un claro y nostálgico discurso, en el que cabían todas las palabras que inspirara la llanura infinita, su trebolar, su monte, el solitario ombú, el galope de los potros, las cosas del amor ausente. Eran milongas pausadas, en el tono de do mayor o mi menor, modos utilizados por los paisanos para decir las cosas objetivas, para narrar con tono lírico los sucesos de la pampa. El canto era la única voz en la penumbra (…) Así, en infinitas tardes, fui penetrando en el canto de la llanura, gracias a esos paisanos. Ellos fueron mis maestros. Ellos, y luego multitud de paisanos que la vida me fue arrimando con el tiempo. Cada cual tenía 'su' estilo. Cada cual expresaba, tocando o cantando, los asuntos que la pampa le dictaba" ("El canto del viento", I).
Y la guitarra será un amor constante a lo largo de toda su vida. Luego de un breve y fracasado intento con el violín, comienza a tomar clases de guitarra con el maestro Bautista Almirón, y allí queda marcado a fuego su destino y su vocación. Descubre, además, la existencia de un vasto repertorio que excedía los temas gauchescos.
"Muchas mañanas, la guitarra de Bautista Almirón llenaba la casa y los rosales del patio con los preludios de Fernando Sor, de Costes, con las acuarelas prodigiosas de Albeniz, Granados, con Tárrega, maestro de maestros, con las transcripciones de Pujol, con Schubert, Liszt, Beethoven, Bach, Schumann. Toda la literatura guitarrística pasaba por la oscura guitarra del maestro Almirón, como derramando bendiciones sobre el mundo nuevo de un muchacho del campo, que penetraba en un continente encantado, sintiendo que esa música, en su corazón, se tornaba tan sagrada que igualaba en virtud al cantar solitario de los gauchos" ("El canto del viento", II).
Sus estudios no pudieron ser constantes ni completos, por diversos motivos: falta de dinero, estudios de otra índole, traslados familiares o giras de concierto del maestro Almirón, pero como él mismo señala estaba el signo impreso en su alma, y ya no habría otro mundo que ése: ¡La Guitarra! "La guitarra con toda su luz, con todas las penas y los caminos, y las dudas. ¡La guitarra con su llanto y su aurora, hermana de mi sangre y mi desvelo, para siempre!" ("El canto del viento", II).
Desde que empezó a dar a conocer sus poemas firmaba con el seudónimo de Atahualpa Yupanqui. La etimología de este nombre la dio él mismo: "Viene de lejanas tierras para contar algo" (Ata: viene; Ku: de lejos; Alpa: tierra; Yupanqui: narrarás, haz de contar).
Se cuenta que sus manos fueron gravemente dañadas a culatazos por un grupo militar de extrema derecha. Las Coplas del payador perseguido, serían, al parecer, una respuesta a dicha agresión: "y aunque me quiten la vida/ o engrillen mi libertad/ o aunque chamusquen quizá/ mi guitarra en los fogones/ han de vivir mis canciones en l'alma de los demás". Esta canción estuvo prohibida en algunos países, como, por ejemplo, en la España franquista. Atahualpa Yupanqui estuvo exiliado en París (Francia), ciudad en la que murió.