BIOGRAFÍAS
27 de febrero de 2025
Dexter Gordon: El Gigante Sofisticado del Jazz
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El saxofonista tenor que llevó el bebop y el hard bop a nuevas alturas con su estilo inconfundible y su legado imborrable
Su sonido profundo y relajado marcó una era en la historia del jazz, su vida estuvo llena de momentos de gloria, desafíos y renacimientos, y su talento lo convirtió en una leyenda eterna. Desde su juventud junto a los pioneros del bebop hasta su exilio en Europa y su aclamado regreso a Estados Unidos, Dexter Gordon dejó una huella imborrable en la música. Su historia es la de un genio que trascendió las adversidades para convertirse en una de las figuras más influyentes del jazz.
Infancia y Formación Musical
Dexter Keith Gordon nació el 27 de febrero de 1923 en Los Ángeles, California. Hijo de Frank Gordon, uno de los primeros médicos afroamericanos destacados en la ciudad, y de Gwendolyn Baker, hija del Capitán Edward Baker, un condecorado veterano de la Guerra Hispano-Estadounidense. Creció en un ambiente que valoraba la educación y la cultura, lo que influyó en su desarrollo artístico.
A los 13 años, Dexter comenzó a estudiar clarinete, pero pronto se sintió atraído por el saxofón. A los 15 años, cambió al saxofón alto y, finalmente, a los 17, se decidió por el saxofón tenor, instrumento con el que dejaría una huella imborrable en la historia del jazz. Durante su adolescencia, estudió con Lloyd Reese y Sam Browne en la Jefferson High School, donde compartió aulas con futuros grandes del jazz como Chico Hamilton y Buddy Collette.
Inicios Profesionales y la Era del Bebop
En 1940, con tan solo 17 años, Dexter se unió a la orquesta de Lionel Hampton, donde permaneció hasta 1943. Durante este período, tuvo la oportunidad de tocar junto a Illinois Jacquet y Marshal Royal, lo que enriqueció su experiencia y técnica. En 1943, mientras estaba en Nueva York con la banda de Hampton, participó en jam sessions en el famoso Minton's Playhouse, compartiendo escenario con leyendas como Ben Webster y Lester Young.
Posteriormente, formó parte de las orquestas de Fletcher Henderson y Louis Armstrong, antes de unirse en 1944 a la innovadora big band de Billy Eckstine. Con Eckstine, Dexter se sumergió en el emergente movimiento bebop, compartiendo escenario con figuras como Dizzy Gillespie, Charlie Parker y Sarah Vaughan. Durante este tiempo, comenzó a desarrollar su estilo distintivo, caracterizado por un sonido robusto y una improvisación fluida.
A finales de 1944, Gordon se estableció en Nueva York y se convirtió en un habitual de las jam sessions de bebop. En 1945, grabó con Dizzy Gillespie temas como "Blue 'n' Boogie" y "Groovin' High". Ese mismo año, inició su carrera como líder con grabaciones para el sello Savoy, produciendo clásicos como "Blow Mr. Dexter" y "Dexter's Deck".
Colaboraciones y Rivalidades Legendarias
Entre 1947 y 1952, Dexter Gordon protagonizó una serie de duelos musicales con el saxofonista Wardell Gray. Estas "batallas" de saxofones se convirtieron en eventos emblemáticos en la escena jazzística de Los Ángeles, destacando grabaciones como "The Chase" y "The Steeplechase". Estas colaboraciones no solo mostraron la destreza técnica de ambos músicos, sino también su capacidad para inspirarse mutuamente y llevar la improvisación a nuevos niveles.
Además de su trabajo con Gray, Gordon colaboró con otros grandes del jazz, incluyendo a Tadd Dameron, Benny Carter y Helen Humes. Su versatilidad y habilidad para adaptarse a diferentes estilos lo convirtieron en un músico muy solicitado durante esta época.
Desafíos Personales y Resurgimiento
A pesar de su éxito profesional, la década de 1950 fue tumultuosa para Dexter debido a problemas con las drogas, lo que resultó en periodos de encarcelamiento y una disminución en sus actividades musicales. Sin embargo, tras su liberación en 1959, comenzó un proceso de recuperación y retorno a la escena musical.
En 1960, grabó "The Resurgence of Dexter Gordon" para el sello Jazzland, marcando su regreso oficial. Al año siguiente, firmó con Blue Note Records, iniciando una etapa prolífica con álbumes destacados como "Doin' Allright" y "Dexter Calling...". Estas grabaciones evidenciaron una madurez artística y consolidaron su posición como uno de los principales saxofonistas de su generación.
Exilio Voluntario en Europa
En 1962, buscando un ambiente más acogedor y menos discriminatorio, Dexter Gordon se trasladó a Europa, residiendo principalmente en París y Copenhague durante 14 años. Durante este periodo, colaboró con músicos expatriados y locales, incluyendo a Bud Powell, Kenny Drew y Niels-Henning Ørsted Pedersen. Su estancia en Europa le permitió explorar nuevas facetas de su música y ampliar su influencia en la escena jazzística internacional.
Entre las grabaciones más destacadas de esta etapa se encuentran "Our Man in Paris" (1963), con Bud Powell al piano, y "One Flight Up" (1964), que incluye el extenso tema "Tanya". Estas obras reflejan su capacidad para adaptarse y evolucionar, incorporando elementos del hard bop y el jazz modal.
Regreso Triunfal a Estados Unidos
En 1976, Dexter Gordon regresó a Estados Unidos, siendo recibido con entusiasmo por la comunidad jazzística. Su actuación en el Village Vanguard de Nueva York fue registrada en el álbum "Homecoming: Live at the Village Vanguard", que capturó la energía y emoción de su retorno. Este evento marcó el inicio de una nueva fase en su carrera, caracterizada por una renovada vitalidad y creatividad.
Durante los años siguientes, continuó grabando y actuando con regularidad. Álbumes como "Sophisticated Giant" (1977) y "Manhattan Symphonie" (1978) demostraron que su arte seguía en constante crecimiento. Además, su influencia en las nuevas generaciones de músicos se hizo evidente, consolidando su legado en la historia del jazz.
Los Últimos Años y su Legado
Dexter Gordon continuó tocando hasta finales de los años 80, dejando un legado imborrable en el jazz. Falleció el 25 de abril de 1990 en Filadelfia, dejando tras de sí una carrera llena de innovación y pasión por la música.
Hoy, su influencia sigue viva en saxofonistas de todo el mundo, y su nombre sigue siendo sinónimo de excelencia en el jazz.
Por Luis Tomasoli.
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